En el Lagomaggiore sólo sobra la caca de paloma
Viernes 07 de Noviembre de 2014

Por el columnista de Diario Uno  Manuel de Paz

Uno de los problemas que arrastra la obra pública (además de las ya famosas corruptelas que suelen adornarla) radica en que los políticos nunca dejan establecido con qué fondos se hará el mantenimiento de esas escuelas, rutas o hospitales que con tanto pavoneo habilitan de vez en cuando.

Todo está pensado para el lucimiento de las figuras del gobierno de turno. Y para que se diga que tal o cual obra la inauguró “la gestión Fulano”. Y para que los nombres de sus ministros reluzcan en las placas de las inauguraciones.

Esas placas no deberían llevar ningún nombre sino sólo una inscripción que dijera: “Esta obra se hizo en tal año con la plata aportada por los contribuyentes de Mendoza”.

¿Y a mi qué...?
El reino de lo efímero y de lo urgente impide a la política tener visión de largo plazo, esa que obligaría a que cada obra pública tuviese que incluir también una proyección de los gastos que demandará mantener dicha infraestructura.

Esa ausencia de previsión es la que hace que, por ejemplo, todos los años los niños internados en el No-tti deban estar sofocados en la internación, incluida la terapia intensiva, porque el aire acondicionado no funciona.

O que la maternidad del hospital Lagomaggiore, la más importante de la provincia, con 6.000 nacimientos anuales, tenga sólo una ducha cada 27 camas.

¿Quieres ser number one?
El martes pasado (28/10/14) este diario publicó un informe sobre la desidia política en el Notti, el que es vendido como el hospital de niños más importante de todo el Oeste argentino.

Si usted no lo leyó le sugiero ingresar al sitio digital de UNO y buscar la nota “Aire viciado en el Notti”.

En la edición de hoy el lector habrá encontrado (ver páginas 4, 6 y 7 cuerpo central) otra investigación similar, un verdadero camino al infierno, pero esta vez focalizado, por un lado, en el hospital Lagomaggiore, que se cae a pedazos y donde lo único que sobra es la caca de paloma; y por otro lado, en el hospital Central, donde la falta de aparatología hace que todavía se hagan operaciones “con cuchillo y tenedor”.

Así lo admitió el propio ministro de Salud, Matías Roby, el mismo que quiere ser candidato a gobernador, sin antes haber cambiado esos enseres de cocina por instrumental moderno para los quirófanos.

¿Me permite una pregunta? 
¿Si usted, lector, fuese por ventura un político con vocación y poder de decisión no mantendría como si fuera un chiche a los hospitales públicos?

En estas épocas en que a los políticos supuestamente progres no se les cae de la boca la palabra inclusión, ¿no tendría que ser una obsesión para ellos que el hospital de niños funcionara como un reloj?

¿Qué pasaría si entre viaje y viaje al extranjero, o si entre visita y visita de presidenciables del kirchnerismo, los funcionarios provinciales visitaran sin aviso el hospital Lagomaggiore?

Blancos bichitos de la paz
Si lo visitaran podrían decidir cómo combatir la invasión de palomas que hay sobre ese centro asistencial, donde se pueden ver por doquier plumas y caca de esos animales.
También podrían ver la mugre que hay depositada en las inutilizadas escaleras de emergencia.

O los cables pelados, las cañerías rotas, los techos con humedad, las camillas convertidas en calamidad, las puertas atadas con las guías de los sueros, las escaleras sin peldaños.

O podría enterarse por qué el director del Lagomaggiore asegura que le faltan $41 millones para poder terminar el año.

Y si alguna urgencia obligara a nuestros funcionarios ir a los baños públicos del Lagomaggiore podrían comprobar por qué hoy se dice en Diario UNO que esos baños no pasarían ninguna inspección municipal, porque dan asco.

Incógnita
¿Por qué para atender la rosca partidaria los políticos tienen tanto tiempo y en cambio ese mismo tiempo es tirano para ir a ver cómo padecen el calor sofocante los niños con cáncer en el Notti.

¿Puede haber algo más importante para un político que poner todo el empeño de gestión en darle la mejor atención a un pequeño enfermo de cáncer?

Sí, para ellos sí hay otras cosas.

Muy ocupados
Es que hoy se debe atender a Aníbal. Mañana hay que ir a escuchar a Taiana. Pasado mañana hay que trasladarse en procesión tras Scioli. Después hay que hacerse tiempo para recibir a Rossi. Y por las dudas el fin de semana hay que estar con Massa.

A la otra semana está el congreso partidario, después se debe cumplir con los requerimientos de la Rosada, y así es cómo los videos y las fotos nos muestran a nuestros funcionarios en Córdoba, o en Entre Ríos o en Misiones o en Formosa apoyando a sus compañeros.

Y así, por supuesto, ni el Lagomaggiore, ni el Notti, ni el Central pueden estar en la mira de ningún político.

No nos entienden
Además, para serle franco, entre andar de avión en avión, de un asado a un vernissage, de un casamiento a un partido de fútbol, o amargarse con la situación de los hospitales mendocinos, nuestros políticos no la piensan demasiado: se mandan de lleno a las primeras opciones. Luego no entienden el descrédito.

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